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Po ní

No era el placer carnal lo que le asustaba.
Lo que le aterrorizaba de veras era que tocaran su alma.

Aquella alma rebelde y chispeante de la que se enamoró , sin querer, un día.

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Diarrea encefálica


Dijo Laredo que el destino baraja las cartas ,
pero somos nosotros los que debemos jugarlas.

Es un dicho usado, pero ¿ Cuánta responsabilidad en una frase no?

¿Cuántas decisiones tomadas al tuntún condicionarán el resto de nuestra vida?

Mañana nosé, pero hoy me corroe la incertidumbre.

Invalidez en turbulencias

No soy yo,
es mi hipoadrenocorticismo

El hombre que amaba a los perros

Según se mire, Ana era la mujer que yo más necesitaba o la que menos me convenía en aquel momento:

Diez años más joven que yo, demasiado poco exigente en lo material, amante apasionada de los perros y dotada de un extraño sentido de la realidad que le hacía ir de las ideas más alucinadas a las decisiones más firmes y racionales.

Desde el principio de nuestra relación, ella tuvo la capacidad de hacerme sentir que hacía muchísimos años que yo la andaba buscando.


L.Padura

Laredo

No ames tus logros,
AMA tus procedimientos
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Teoría humoral de Hipócrates



Los fluidos orgánicos están compuestos por sangre (caliente y húmeda), flema (fría y húmeda), bilis amarilla (caliente y seca) y bilis negra (fría y seca).
Si estos "humores" se encuentran en equilibrio el cuerpo goza de salud. En cambio, el exceso o defecto produce la enfermedad.
Existen tres etapas en toda enfermedad: el cambio en las proporciones humorales causado por factores externos o internos, la reacción del organismo ante esa alteración , y la crisis final en la que la alteración acaba con la eliminación del humor que está en exceso o con la muerte.
Según la proporción propia de los cuatro humores en cada individuo, se clasificaba a éstos en

FLEMÁTICOS, MELANCÓLICOS, COLÉRICOS O SANGUÍNEOS