Tómala.
Acaricia el tacto tosco entre tus manos.
Estremécete con el poder que emana su presencia a tu merced.
Y ahora que exhalas , frenesí de adrenalina,
que espacio y tiempo se alinean a tu voluntad:
¿Qué vas a hacer?
Eterniza resacas de emoción;
construye cadalsos de cuatro muros.
Guareciéndose en sus tristezas, se acomoda en sus desidias:
con ansias de no cambiar nada.
Iras de impaciencia comedida,
sombras disfrazadas de luz, al ser sorprendidas.
Y de repente un día:
Pisa esas gafas y camina.